Chapter 16 - El hombre que debía conocer a Emily

Daniel Mercer murió en un accidente automovilístico.
Eso decía el expediente.
Tenía treinta y dos años.
Trabajaba en investigación farmacológica.
Vivía a doce minutos del apartamento que Emily ocupaba antes de conocer a Michael.
Y había sido invitado a la misma gala.
—Nunca llegó —dijo Richard.
Emily observó una fotografía.
No reconocía al hombre.
—¿Evelyn quería que lo conociera?
—Era una posibilidad.
—¿Por qué él?
Richard señaló los marcadores genéticos.
Daniel pertenecía a otra línea de antiguos participantes del ensayo.
Si tenía descendencia con una persona de determinadas características genéticas, aquella segunda generación podía producir evidencia similar.
Emily sintió repulsión.
—¿Cuántas mujeres había en su lista?
Richard guardó silencio.
—¿Cuántas?
—Cuarenta y tres.
Michael maldijo en voz baja.
Emily preguntó:
—¿Y hombres?
—Sesenta y uno.
Un centenar de personas cuyas vidas podían cruzarse deliberadamente sin saberlo.
Gente invitada a universidades.
Programas de voluntariado.
Empresas.
Eventos benéficos.
Evelyn no obligaba a nadie a enamorarse.
Solo movía el mundo a su alrededor hasta aumentar las probabilidades.
—Eso fue lo que quiso decir —susurró Emily.
Michael la miró.
—¿Qué?
—Cuando decía que solo daba oportunidades a las personas.
Richard asintió.
—Era su filosofía.
—¿Daniel murió por esto?
—No puedo probarlo.
—Pero lo crees.
—Sí.
Richard explicó que Daniel había descubierto irregularidades en su propio historial médico poco antes del accidente.
Había llamado a Adrian Vale.
A Richard.
Querían reunirse.
Nunca ocurrió.
Michael preguntó:
—¿Quién investigó el accidente?
Richard deslizó otro papel.
Firma del abogado de la familia.
Helen Brooks.
Todos miraron a Helen.
Ella no intentó esconderse.
—Me enviaron para cerrar cualquier posible demanda.
—¿Sabías quién era Daniel?
—No.
Richard soltó una risa sin humor.
—Eso dices ahora.
Helen lo miró con furia.
—Si hubiera sabido que Evelyn lo tenía en la lista, habría…
—¿Qué? ¿Fabricado otra prueba genética? ¿Destruido otra vida para “protegerlo”?
Helen quedó en silencio.
Michael empezó a comprender que no existían inocentes adultos en aquella historia.
Solo grados distintos de culpabilidad.
Richard había abandonado a una hija.
Margaret había mentido toda una vida.
Helen había fabricado pruebas y manipulado a Sophia.
Sophia había convertido una mentira en violencia.
Robert había participado en el experimento original.
Y Evelyn había construido el tablero.
Emily miró a Richard.
—¿Por qué apareciste el día del ataque?
—Porque la cámara me avisó.
—¿Cómo?
—El sistema de Robert detectaba cuando Evelyn entraba en una casa vigilada.
—Pero ella llegó después.
Richard negó.
—No.
Abrió otro archivo.
—La mujer que viste entrar después del ataque sí era Evelyn.
—Entonces…
—Pero había estado allí antes.
El técnico había recuperado imágenes térmicas del módulo secundario.
A las 12:42 p. m., mucho antes de la llegada de Margaret, una persona había entrado por la puerta trasera.
No aparecía en el video normal porque conocía los puntos ciegos.
La cámara secundaria captó únicamente una silueta.
Pero registró su teléfono.
Evelyn Reed.
Emily sintió frío.
—¿Qué hizo?
Richard miró a Mason.
El niño no estaba presente.
Aun así bajó la voz.
—Entró en la habitación de Mason.
Michael se levantó de golpe.
—¿Para qué?
—No lo sé.
—Dijiste que tienes las grabaciones.
—De la escalera. No de su habitación.
Michael agarró el documento.
Un registro de dispositivos mostraba que Evelyn permaneció dieciséis minutos arriba.
Después salió.
Margaret llegó veintiséis minutos más tarde.
Michael recordó algo.
Mason había encontrado una fotografía en su habitación.
La fotografía de Evelyn y Helen.
—Ella puso la fotografía.
Richard asintió.
—Probablemente.
Emily comprendió.
Aquella foto había llevado hasta Helen.
Helen había llevado hasta el fideicomiso.
El fideicomiso había llevado hasta el experimento.
Evelyn había preparado el camino de investigación antes de que Sophia atacara.
—Sabía que algo iba a pasar.
Richard negó.
—Peor.
May you like
Miró a Emily.
—Creo que necesitaba que pasara algo.