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Chapter 12 - El experimento que nunca terminó

Michael apagó el video.

Lo encendió otra vez.

Necesitaba comprobar que había escuchado correctamente.

Robert continuó:

—Nos dijeron que el vector experimental no podía afectar células reproductivas. Los resultados demostraron lo contrario. Evelyn quiso continuar porque comprendió antes que todos nosotros lo que significaba.

En la grabación, Richard golpeaba la mesa.

—Significa que cruzamos una línea.

Helen aparecía más joven, pero igual de tensa.

—Tenemos que informar a los pacientes.

Evelyn no decía nada.

Robert siguió mirando a la cámara.

—Yo fui uno de esos pacientes.

Michael sintió que le faltaba el aire.

Emily comprendió.

La anomalía genética no había comenzado con Michael.

Había comenzado en Robert.

El ensayo había alterado algo que después podía transmitirse a sus descendientes.

Michael.

Y ahora su hija.

—Por eso necesitaban una segunda generación —susurró Emily.

Helen asintió.

—Era la única prueba imposible de explicar como una mutación espontánea.

El video continuó.

Richard hablaba:

—Si un hijo de Robert hereda el marcador, tenemos evidencia.

Evelyn contestó por primera vez.

—Entonces esperaremos.

Richard la miró horrorizado.

—¿Qué acabas de decir?

—Nada.

—Acabas de hablar de un niño que ni siquiera existe como si fuera una muestra de laboratorio.

Evelyn sonrió.

La misma sonrisa que Michael había visto en el hospital.

—La ciencia a veces necesita paciencia.

Emily sintió una repulsión profunda.

La grabación se cortó.

Pero quedaban otros doce minutos.

Cuando volvió la imagen, la habitación estaba vacía excepto por Robert.

Parecía haber estado llorando.

—Richard cree que puede denunciarlo.

Robert miró hacia la puerta antes de seguir.

—No entiende hasta dónde llegará Evelyn.

Michael acercó el rostro a la pantalla.

—Si algo me ocurre, hay otra copia.

Robert levantó un pequeño dispositivo.

Tenía el mismo símbolo que aparecía en la parte trasera de la cámara de la escalera.

—El sistema está dividido. Ninguna persona tiene todo.

La grabación se deformó.

Después desapareció.

Archivo corrupto.

Michael golpeó la mesa.

—No.

Mason observaba la pantalla.

—Papá.

—¿Qué?

—La cámara todavía está conectada.

—¿Qué quieres decir?

—Cuando vimos a la abuela Evelyn entrar, la cámara estaba enviando video.

Michael entendió.

Si había una segunda partición, quizá seguía transmitiendo.

Llamaron a un técnico federal.

Dos horas después recibieron la primera respuesta.

La cámara de la escalera contenía un módulo de comunicación que no pertenecía al fabricante doméstico.

Había transmitido datos durante dos años.

Audio.

Video.

Movimiento.

Incluso registros de dispositivos cercanos.

Emily sintió un escalofrío.

—Nos estuvieron observando.

Michael miró a Helen.

—¿Quién?

—No lo sé.

—No te creo.

—Entonces no me creas.

Helen parecía cansada.

—Pero si hubiese sabido que esa cámara estaba activa, jamás habría entrado en esa casa.

El técnico encontró la dirección del servidor.

Su expresión cambió.

—Esto es extraño.

Michael se acercó.

—¿Qué?

—El servidor no pertenece a Reed Biomedical.

—¿A quién?

El hombre giró la pantalla.

Lawson Clinical Foundation.

Emily quedó inmóvil.

Lawson.

Su apellido.

Miró a Margaret.

La mujer perdió el color.

—No puede ser.

—¿Qué es esa fundación?

—Era una organización pequeña que Richard creó antes de desaparecer.

—¿Y quién la dirige ahora?

El técnico buscó los registros corporativos.

La respuesta apareció.

Director ejecutivo:

Dr. Adrian Vale.

Estado:

Activo.

Helen se levantó.

—Entonces Richard no murió.

En ese instante, el teléfono del hospital sonó.

La llamada llegó directamente a la habitación.

Michael respondió.

Una voz masculina habló.

—No entreguen la tarjeta a Evelyn.

Emily reconoció la fotografía mentalmente.

No conocía aquella voz.

Pero Margaret sí.

Se cubrió la boca.

—Richard.

El hombre guardó silencio.

Emily tomó el teléfono.

—¿Eres mi padre?

Pasaron tres segundos.

Cuatro.

Finalmente:

—Sí.

Emily sintió lágrimas en los ojos.

—¿Dónde has estado durante treinta y un años?

Richard respondió:

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—Intentando asegurarme de que llegaras viva hasta esta noche.

Entonces colgó.

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