portal

Chapter 14 - El precio de haber elegido a Emily

La grabación entre Evelyn y Richard duraba veintidós minutos.

Ninguno sabía que Robert había construido un sistema capaz de conservarla.

O quizá Richard sí.

—No debiste acercarte a Sophia —dijo Evelyn.

—Intentaba impedir que hiciera una estupidez.

—Y funcionó maravillosamente.

Richard apretó los puños.

—Tú la llenaste de miedo durante meses.

—Helen hizo la mayor parte del trabajo.

—Porque tú sabías exactamente cómo empujarla hacia Helen.

Evelyn sonrió.

—Todos creen que manipulé personas. La verdad es más sencilla. Solo les di oportunidades para demostrar quiénes eran.

Emily detuvo el video.

—Eso fue lo que hizo conmigo.

Michael la miró.

—¿Qué?

—El voluntariado.

Evelyn había dicho que quería comprobar si Emily ayudaría a una desconocida sin saber quién era.

No había sido cariño.

Había sido selección.

Margaret pidió hablar.

Esta vez Emily la escuchó.

—Evelyn conoció a Richard mucho antes de que tú nacieras. Cuando quedé embarazada, él ya estaba reuniendo pruebas contra Reed Biomedical.

—¿Por qué Evelyn pagó para que me criaras?

Margaret tragó saliva.

—Porque quería controlar dónde crecerías.

Emily cerró los ojos.

—¿Richard lo sabía?

—No al principio.

—¿Y después?

—Cuando lo descubrió, quiso llevarte lejos.

—Pero no lo hizo.

—Evelyn amenazó con revelar su identidad. Si Richard aparecía, lo acusarían de fraude y perderíamos todo acceso a las pruebas.

Emily soltó una risa rota.

—Así que todos eligieron los documentos.

—No.

—Sí.

Miró a su madre.

—Todos eligieron el gran secreto. La gran investigación. La gran justicia futura. Y una niña tuvo que crecer dentro de una mentira para protegerla.

Margaret bajó los ojos.

Michael no intervino.

Sabía que no existía una frase capaz de arreglar aquello.

Emily continuó:

—¿Y Michael?

Margaret miró a Helen.

Helen respondió.

—Evelyn sabía que Robert había tenido un hijo conmigo.

Michael endureció el rostro.

—Yo.

—Sí.

—¿Ella organizó nuestra relación?

Helen tardó demasiado.

Emily comprendió.

—La gala.

Helen asintió.

—Evelyn insistió en que yo la organizara.

—¿Sabías por qué?

—No al principio.

—¿Cuándo lo descubriste?

—Después de que ustedes se comprometieron.

Michael se levantó.

—Y no dijiste nada.

—Intenté separarlos.

—Con mentiras.

—Sí.

Helen no buscó excusas.

—Le dije a Sophia que Emily no era quien parecía. Planté dudas. Más tarde fabriqué el análisis que sugería que ustedes compartían padre.

Emily la miró con desprecio.

—Hiciste creer a un matrimonio que era incestuoso.

Helen cerró los ojos.

—Sí.

—¿Para protegernos?

—Para impedir el embarazo.

—Eso no es protección.

—Lo sé.

Aquella respuesta inesperada detuvo a Emily.

Helen parecía haber dejado de defenderse.

—Hice cosas imperdonables porque tenía miedo de lo que demostraría un hijo de Michael.

Michael preguntó:

—¿Y Evelyn?

Helen miró la cuna.

—Ella necesitaba que existiera.

Emily sintió náuseas.

—¿Por qué yo?

Margaret respondió.

—Porque Richard no llevaba la variante.

—¿Y?

—Evelyn necesitaba una madre biológicamente no relacionada con Robert ni con la línea del ensayo. Una línea de control limpia.

La frase cayó como hielo.

Una línea de control.

Eso era Emily para Evelyn.

No una joven bondadosa.

No una futura nuera.

Una variable.

Emily miró a su hija.

—Nos convirtió en un experimento reproductivo.

—No controló que se enamoraran —dijo Margaret.

Emily levantó los ojos.

—Solo se aseguró de que nos conociéramos.

Nadie pudo responder.

Entonces el agente federal entró con otro problema.

Los archivos publicados tras el nacimiento estaban provocando arrestos y demandas.

Pero también contenían documentos firmados digitalmente por Michael.

—Yo nunca firmé nada.

—Lo sabemos.

—¿Entonces?

—Alguien insertó su identidad en los registros hace nueve años.

Michael palideció.

—¿Para incriminarme?

El agente asintió.

—Si no podemos demostrar que esas firmas fueron falsificadas, legalmente usted aparece como beneficiario de una empresa pantalla que recibió treinta y dos millones de dólares.

Emily miró a Evelyn a través del cristal de la habitación contigua.

La mujer parecía tranquila.

Demasiado tranquila.

Evelyn levantó la cabeza.

Sus ojos encontraron los de Emily.

Y sonrió.

Emily comprendió.

May you like

El nacimiento no había destruido a Evelyn.

Había activado exactamente el escenario que ella había preparado.

Related Stories

Other posts