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Chapter 2 - La mentira de Daniel

Los médicos estabilizaron a Lily.

La fiebre era preocupante, pero lo más inquietante era su estado general: deshidratación, agotamiento y señales de que llevaba demasiado tiempo sin recibir el cuidado adecuado.

Mother permaneció junto a la camilla.

Daniel llamó nueve veces.

No respondió ninguna.

La décima llamada fue de Evelyn.

Mother la rechazó.

Entonces apareció un número desconocido.

—¿Sí?

Una mujer habló.

—¿Estoy hablando con la madre de Lily Carter?

—¿Quién es?

—Doctora Rebecca Hayes. Pediatra.

Mother frunció el ceño.

—No la conozco.

Hubo silencio.

—Atendí a Lily esta mañana.

Mother sintió que algo se hundía dentro de ella.

—¿A qué hora?

—Poco después de las once.

Coincidía casi exactamente con la lectura guardada.

—¿Dónde?

—En su domicilio.

Mother se puso de pie.

—¿Quién la llamó?

—Su esposo.

Daniel.

La doctora explicó que Daniel le había pedido una visita privada.

Cuando llegó, Lily tenía fiebre alta.

Recomendó llevarla inmediatamente a urgencias.

Daniel se negó.

—¿Por qué?

—Dijo que no podía permitir que se registrara una visita hospitalaria hoy.

Mother sintió náuseas.

—¿Qué significa eso?

—No quiso explicarlo.

Rebecca había amenazado con llamar ella misma a emergencias.

Entonces Evelyn intervino.

Le aseguró que llevarían a Lily al hospital.

La doctora se marchó creyendo que lo harían.

No lo hicieron.

—¿Por qué me llama ahora?

—Porque Daniel acaba de contactarme.

Mother apretó el teléfono.

—¿Qué quería?

—Que modificara mis notas.

Silencio.

—¿Modificar qué?

—La hora de mi visita.

Mother cerró los ojos.

Daniel no estaba intentando ocultar únicamente que había ignorado la fiebre.

Quería borrar una línea temporal.

—¿Aceptó?

—Por supuesto que no.

Rebecca prometió enviar sus notas directamente al hospital.

Mother volvió junto a Lily.

En ese momento Daniel apareció en urgencias.

—Tenemos que hablar.

Mother se colocó entre él y la niña.

—Rebecca me llamó.

Daniel palideció.

—Escúchame.

—Sabías que Lily tenía fiebre.

—Sí.

—Me mentiste.

—Sí.

—Impediste que una niña enferma fuera al hospital.

Daniel bajó la voz.

—Porque hoy no podía aparecer su nombre en ningún sistema médico.

Mother lo miró con incredulidad.

—¿Por qué?

Daniel observó alrededor.

—No aquí.

—Aquí.

Él cerró los ojos.

—Esta mañana recibí una llamada.

—¿De quién?

—Un abogado.

Mother esperó.

—Dijo que había una orden judicial relacionada con Lily.

—¿Qué orden?

—Una solicitud urgente de custodia.

Mother sintió que el corazón golpeaba con fuerza.

—¿Quién quiere la custodia de nuestra hija?

Daniel tardó demasiado en contestar.

—Una mujer llamada Caroline Mercer.

—No conozco a ninguna Caroline Mercer.

—Yo tampoco.

—Entonces ¿qué quiere?

Daniel tragó saliva.

—Dice que Lily es su hija.

Mother casi se rio.

—Eso es absurdo.

—Presentó documentos.

—Lily salió de mi cuerpo.

Daniel la miró.

Y Mother vio algo terrible.

No sorpresa.

Culpa.

—Daniel.

Él bajó la mirada.

—¿Qué hiciste?

—Nada durante el embarazo.

—¿Qué significa eso?

—Significa que el problema empezó antes.

Mother sintió que las manos se enfriaban.

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Daniel habló casi en un susurro.

—El embrión que te implantaron quizá no era el nuestro.

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