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Chapter 14 - La cuenta regresiva de William

William desapareció del hospital.

Pero no de la historia.

A las ocho de la mañana, Carter Biomed recibió una notificación automática.

TRANSFERENCIA DE PATENTES EN 24 HORAS.

La activación del ADN de Lily en el sistema médico había hecho algo que William no esperaba.

Había iniciado el fideicomiso de Grace.

El análisis posterior de Sophie activaría el de Anna.

Dos relojes jurídicos comenzaron a correr.

Si nadie intervenía, Evelyn recibiría control provisional de ambos.

—No lo quiero —dijo.

Anna la miró.

—No importa lo que quieras.

—Renunciaré.

—Si renuncias antes de que nombren un sustituto, los activos pasan al administrador original.

Daniel comprendió.

—William.

Anna asintió.

Era una trampa.

Si Evelyn aceptaba, William podía presionarla.

Si renunciaba demasiado pronto, él recuperaba el control.

—¿Quién puede nombrar al sustituto?

Caroline revisó el documento.

—Los descendientes beneficiarios.

—Sophie y Lily son niñas.

—Entonces sus tutores legales.

Mother sintió que todos la miraban.

—Yo soy la madre legal de Lily.

Rebecca preguntó:

—¿Y Sophie?

Silencio.

David no era padre legal.

Anna tampoco.

Grace y Adam eran padres biológicos, pero nunca habían establecido filiación.

La identidad legal de Sophie había sido construida sobre documentación falsa.

William había creado una niña con enorme valor patrimonial y sin un padre legal claro.

Exactamente como necesitaba.

Mother dijo:

—Entonces arreglemos eso primero.

Adam miró a Grace.

Ambos sabían lo que significaba.

Tendrían que decidir si querían reclamar legalmente una hija que nunca habían pedido tener.

Rebecca parecía devastada.

Ella había llevado el embarazo.

Pero tampoco era madre legal.

Anna había criado parcialmente a Sophie en secreto durante periodos.

David había sido quien más tiempo estuvo con ella.

Una niña.

Cinco adultos.

Todos con vínculos distintos.

Mother observó a Sophie en la pantalla.

—Pregunten quién la cuida todos los días.

David respondió:

—Una mujer llamada Maria Santos.

—¿Desde cuándo?

—Desde que tenía cuatro meses.

—Entonces empiecen por ella.

La frase silenció la sala.

Nadie había mencionado a Maria.

Porque no tenía ADN Carter.

No controlaba millones.

No sabía secretos.

Solo había estado allí.

Alimentando.

Bañando.

Consolando.

Llevando a Sophie al parque.

Mother sintió una amargura profunda.

La persona más cercana a ejercer maternidad real era la única que el proyecto jamás había considerado importante.

Localizaron a Maria.

Cuando le dijeron que Sophie estaba segura, lloró.

Cuando le preguntaron por custodia, respondió:

—No quiero dinero.

Mother casi sonrió.

Era la primera persona en días cuya primera frase no incluía una empresa, un fideicomiso o una sangre.

Maria aceptó viajar.

Mientras tanto, Daniel recibió otro mensaje.

William.

“Veintitrés horas.”

Adjunto:

un contrato.

William ofrecía renunciar a todas sus reclamaciones sobre Carter Biomed a cambio de una sola cosa.

La muestra de sangre de Lily tomada durante la fiebre.

Mother sintió escalofrío.

—¿Existe?

Rebecca asintió.

El hospital había tomado varias muestras cuando ingresó.

Una correspondía aproximadamente al pico febril.

La proteína CRX-4 podía estar allí.

—No se la dará.

—Legalmente la muestra pertenece al expediente médico de Lily —dijo Rebecca.

—Entonces nadie la toca.

Claire habló:

—William no necesita llevársela físicamente.

—¿Qué?

—Solo necesita los datos de secuenciación.

Mother miró alrededor.

—¿Quién tiene acceso?

Rebecca.

El laboratorio.

Administradores.

Y Carter Biomed, a través de antiguas integraciones del proyecto.

Daniel palideció.

—Puede descargarla.

Claire tomó una computadora.

Intentó entrar.

Un archivo ya había sido abierto.

Hora:

6:13 a. m.

Usuario:

R.HAYES.

Todos miraron a Rebecca.

Ella quedó blanca.

—Yo estaba con ustedes.

Mother sintió frío.

—Alguien usó tu cuenta.

Rebecca revisó.

La conexión provenía de su computadora personal.

En su casa.

—No puede ser.

Adam preguntó:

—¿Quién está en tu casa?

Rebecca no respondió inmediatamente.

—Mi esposo.

—Nombre.

—Thomas.

Grace cerró los ojos.

—Thomas Hayes.

Claire palideció.

Daniel preguntó:

—¿Qué?

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Claire susurró:

—Trabajó para William.

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