Chapter 17 - La mujer que creó C-17

Grace no pudo hablar.
Evelyn parecía destruida.
Daniel miraba a Anna como si acabara de descubrir a una desconocida.
—Tú.
Anna asintió.
—Sí.
Después de sobrevivir al accidente, Anna pasó años tratando de comprender por qué William había borrado su identidad.
Estudió biología molecular bajo otro nombre.
Conoció investigadores.
Aprendió sobre el material reproductivo que Nathan había conservado.
Y cuando descubrió que Grace seguía viva, comenzó a investigar la combinación genética familiar.
—¿Para qué?
Anna miró a Sophie.
—Al principio, para reparar algo.
Su hijo perdido había sufrido una anomalía genética grave.
Anna se obsesionó con la posibilidad de que una combinación distinta evitara esa enfermedad.
No intentaba crear un heredero.
Intentaba demostrar que la misma familia que había destruido su embarazo podía producir una línea sana.
Grace sintió rabia.
—Usaste mis células.
—Sí.
—Sin preguntarme.
—Sí.
Anna no buscó excusa.
Luego utilizó una muestra que creía pertenecer a David.
Pero estaba mal etiquetada.
Era de Adam.
Eso creó el primer prototipo C-17.
William descubrió el proyecto.
Y vio dinero.
Herencia.
Patentes.
Control.
—Entonces él lo robó.
—Sí.
—Pero tú lo empezaste.
—Sí.
Mother sintió una verdad incómoda.
Anna había sido víctima.
Y también perpetradora.
La historia no necesitaba escoger una sola cosa.
—¿Por qué culpaste a David?
—Porque cuando descubrió lo que había hecho, quiso destruir todo.
—Tenía razón.
Anna bajó los ojos.
—Ahora lo sé.
David había querido entregar los registros a autoridades.
Anna temía perder a Sophie.
Porque para entonces creía que la niña era su descendiente.
Entonces pagó a Nathan para desacreditarlo.
No para matarlo.
No para robarle.
Para ganar tiempo.
Otra vez tiempo.
—¿Cuánto? —preguntó Mother.
Anna la miró.
—Una semana.
Mother soltó una risa amarga.
—Todos quieren una semana. Once minutos. Setenta y ocho minutos. Doce horas.
Pausa.
—Nadie pregunta cuánto tiempo le roban a la persona que tiene que vivir con las consecuencias.
Anna comenzó a llorar.
—Tienes razón.
William había aprovechado el conflicto.
Separó a David.
Controló a Nathan.
Convirtió C-17 en un proyecto empresarial.
Y manipuló la identidad de las niñas.
Pero la semilla inicial pertenecía a Anna.
Grace preguntó:
—¿Por qué me dijiste que Sophie era tuya?
—Porque al principio yo también lo creí.
—¿Y cuándo supiste la verdad?
—Hace ocho meses.
—¿Y no me dijiste?
Anna no respondió.
Grace lloró.
Mother vio el patrón completo.
La sangre no había producido la tragedia.
Los secretos sí.
Entonces llegaron los resultados federales.
La muestra febril de Lily contenía CRX-4.
Pero también mostraba algo inesperado.
Un segundo marcador.
Uno que no aparecía en ninguna muestra de Grace.
Ni de Adam.
Rebecca frunció el ceño.
—Eso no es posible.
Mother sintió frío.
—¿Qué significa?
El genetista respondió:
—Que al menos una de las muestras utilizadas para crear C-17 fue mal identificada.
Otra vez.
Adam dejó caer la cabeza.
Grace se quedó inmóvil.
—¿Entonces Lily no es hija genética de los dos?
—No completamente.
—¿De quién?
El laboratorio encontró coincidencia parcial en una base clínica antigua.
Nombre:
Claire Monroe.
Mother miró a Claire.
Ella parecía horrorizada.
—No.
El genetista continuó.
La muestra femenina no procedía únicamente de Grace.
Era un cultivo mezclado.
Dos fuentes.
Grace Carter.
Claire Monroe.
Mother sintió náuseas.
—¿Cómo se crea un embrión con material de dos mujeres?
Nathan respondió por teléfono.
—No deberían haber podido.
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Pausa.
—A menos que C-17 no sea lo que nos dijeron.