Chapter 33 - Lo que Thomas hizo con Eleanor

Thomas pidió que Daniel fuera solo.
Daniel se negó.
—Claire viene conmigo.
Thomas no discutió.
Por primera vez parecía comprender que ya no podía establecer condiciones.
La entrevista tuvo lugar en una sala federal.
Thomas había envejecido diez años en semanas.
Daniel dejó la carta delante.
—Eleanor.
Thomas la leyó.
—Pensé que esto se había perdido.
—Empieza.
Eleanor Vale era hermana de Arthur y Marcus.
Eso ya lo sabían.
Pero no había muerto a los diecisiete.
Había descubierto a Richard Vale hablando sobre Room 4A.
Intentó ayudar a una madre cuya hija estaba siendo transferida bajo documentación falsa.
Richard la castigó.
La declaró inestable.
Preparó su ingreso en una institución.
Thomas intervino.
Daniel frunció el ceño.
—¿La salvaste?
Thomas rio sin alegría.
—Eso creí.
Consiguió documentos falsos.
Una nueva identidad.
Elena Carter.
Daniel sintió frío.
—La identidad que después usó la enfermera.
—No.
Aquí estaba la confusión.
Existieron dos “Elena Carter”.
La primera era un alias preparado para Eleanor.
Nunca llegó a utilizarlo.
La segunda fue Helen Reed, que encontró los documentos abandonados y adoptó el alias años después para infiltrarse en el hospital.
Por eso las fechas no encajaban.
Eleanor había escapado antes.
—¿Dónde?
Thomas bajó la mirada.
—A Canadá.
—¿Y qué hiciste?
—Le pedí algo.
Thomas necesitaba pruebas contra Richard.
Eleanor tenía acceso.
Thomas prometió mantenerla segura si conseguía documentos.
Ella regresó.
Consiguió los archivos.
Pero Richard la descubrió.
Eleanor desapareció de verdad después.
—¿La mató?
Thomas negó.
—Nunca lo supe.
—¿Entonces cuál fue tu crimen?
Thomas miró a Daniel.
—La envié.
Silencio.
—Sabías el riesgo.
—Sí.
—Y la utilizaste.
—Sí.
No había giro heroico.
No había explicación que convirtiera la decisión en bondad.
Thomas había sacrificado la seguridad de una joven para conseguir pruebas.
—¿Por qué Helen te amenazó después de mi nacimiento?
—Porque Eleanor encontró algo antes de desaparecer.
—¿Qué?
—Una lista de niños.
Daniel cerró los ojos.
Siempre volvía a los niños.
—Room 4A.
—No.
Thomas negó.
—Anterior.
Richard Vale no había creado el sistema.
Lo había comprado.
La lista contenía casos desde 1958.
Cuando Helen vio que Thomas estaba utilizando el nombre Daniel Carter décadas después, creyó que estaba reconstruyendo la red.
—Y tenía razón.
Thomas permaneció callado.
—En parte.
Esa palabra hizo que Daniel golpeara la mesa.
—No quiero “en parte”.
Thomas lo miró.
—Yo utilicé la infraestructura financiera. Nunca vendí niños.
—Pero sabías de dónde venía.
—Sí.
—Y callaste.
—Sí.
Finalmente.
Sin excusa.
Daniel sintió menos rabia de lo esperado.
Quizá porque ya no necesitaba que Thomas fuera mejor de lo que había sido.
—¿Eleanor está viva?
Thomas negó.
—No lo sé.
Diane había investigado durante años sin encontrarla.
Arthur tampoco.
Marcus afirmaba que murió.
Pero Marcus había mentido sobre casi todo.
Entonces Claire preguntó:
—¿Qué decía la lista?
Thomas la miró.
—Nombres originales y nombres nuevos.
—¿La tienes?
—No.
—¿Quién?
Thomas respondió:
—Eleanor.
Daniel suspiró.
Otra búsqueda.
Otro muerto quizá vivo.
Pero Thomas añadió:
—No hace falta encontrarla.
—¿Por qué?
—Porque enviaba una página cada año a alguien de confianza.
—¿A quién?
Thomas miró a Claire.
—A tu madre.
Claire se quedó inmóvil.
—Mi madre murió cuando yo era niña.
—Eso creías.
Daniel sintió que el viejo patrón amenazaba con empezar otra vez.
Claire levantó la mano.
—No.
Miró directamente a Thomas.
—No me vas a decir ahora que otra persona muerta está viva.
Thomas guardó silencio.
Después:
—No.
Claire respiró.
—Tu madre murió.
Era verdad.
No había regreso imposible.
Pero antes de morir entregó las páginas a una niña.
Claire comprendió.
—Emily.
Thomas asintió.
Emily había heredado la lista.
Por eso sabía más que nadie.
Por eso Diane la encontró.
Por eso Marcus temía lo que llevaba.
El accidente no había ocurrido porque Emily descubrió una cuenta.
Había ocurrido porque Emily tenía nombres capaces de demostrar el origen completo de la red.
Claire cerró los ojos.
—¿Dónde están las páginas?
Thomas negó.
—Nunca lo supe.
Entonces Daniel recordó algo.
La caja azul.
No la pulsera.
No el compartimento.
La pintura.
Vanessa la había pintado de azul después.
Pero originalmente había pertenecido a Claire.
Emily sabía de ella.
Daniel llamó a casa.
Noah respondió.
—Busca debajo de la tapa.
—¿Qué?
—No dentro. Debajo de la tapa.
Noah quitó con cuidado una pequeña placa de madera.
Había algo pegado entre dos capas.
Papel muy fino.
Doblegado decenas de veces.
Noah lo llevó a los agentes.
Veintisiete nombres.
Original.
Nuevo.
Fecha.
Y junto al último:
ELEANOR VALE.
Nuevo nombre:
ELIZABETH HART.
Estado:
Viva.
Dirección actual:
desconocida.
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Pero debajo aparecía una nota escrita por Emily seis meses antes de morir:
“Ya la encontré.”