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Chapter 10 - La mujer que estaba en el segundo coche

Vanessa negó inmediatamente.

—Yo no estaba allí.

Arthur respondió:

—No dije que estuvieras conduciendo.

Daniel sintió la familiar sensación de que cada frase podía esconder otra.

—Explica.

Arthur había regresado discretamente al país dos meses antes de la desaparición de Claire.

Sabía que Marcus utilizaba Carter Development.

Sabía que Thomas fingía ignorar parte del fraude.

Y había descubierto que Claire estaba investigando.

—Intenté hablar con ella.

Claire frunció el ceño.

—Nunca te vi.

—Porque alguien siempre llegaba antes.

Vanessa cerró los ojos.

Arthur continuó:

—Cada vez que Claire cambiaba una cita, Marcus lo sabía.

Daniel miró a Vanessa.

—Porque ella filtraba información.

Vanessa no negó.

—Al principio.

—¿Cuánto tiempo?

—Tres meses.

Claire la miraba en silencio.

No con sorpresa.

Con decepción.

Arthur dijo que la noche del accidente siguió a Claire para interceptarla antes que Marcus.

Pero un segundo coche apareció.

—¿De quién?

Arthur miró a Vanessa.

—Estaba registrado a nombre de tu empresa.

Vanessa palideció.

—Eso no significa que lo condujera.

—¿Quién?

Vanessa tardó.

—Mi hermano.

Daniel frunció el ceño.

—Nunca dijiste que tuvieras un hermano.

—Porque murió.

Claire cerró los ojos.

—Evan.

Vanessa la miró.

—Tú sabías.

—Encontré el nombre.

Evan Mercer había trabajado como investigador privado para Marcus.

Era quien vigilaba a Claire.

La noche del accidente recibió órdenes de impedir que llegara a encontrarse con Rebecca.

—¿Provocó la salida de carretera? —preguntó Daniel.

Vanessa lloró.

—Sí.

—¿Y murió cuándo?

—Tres días después.

Daniel sintió una ironía cruel.

Tres días después de la “desaparición” de Claire.

La misma fecha que aparecía falsamente en su certificado de muerte.

Evan chocó su automóvil durante una huida.

Marcus utilizó parte de la documentación del accidente para construir la muerte falsa de Claire.

—Entonces el certificado se basó en un accidente real —dijo Claire.

Arthur asintió.

—Solo cambiaron el nombre.

Vanessa se cubrió el rostro.

—Yo no sabía que Evan iba a hacerle daño.

Daniel no pudo evitarlo.

—Siempre tienes una frase preparada.

Ella levantó la mirada.

—Porque siempre fui cobarde, Daniel. No porque todo sea mentira.

Silencio.

Vanessa confesó que Marcus la había reclutado después de la muerte de Evan.

Le mostró pruebas de delitos financieros que implicaban a su hermano.

Amenazó con destruir a su madre y reclamar bienes familiares.

Vanessa aceptó acercarse a Claire.

Después a Daniel.

—¿Te casaste conmigo por Marcus?

—Al principio me acerqué por él.

Daniel sintió el golpe.

—No pregunté eso.

Vanessa lloró.

—No.

—¿No qué?

—No me casé contigo por él.

—¿Me querías?

—Sí.

Claire apartó la mirada.

La respuesta era verdadera o al menos sonaba así.

Eso la hacía más dolorosa.

Arthur interrumpió:

—Vanessa también fue quien me avisó de Saint Ormond.

Todos la miraron.

—¿Qué?

Vanessa había enviado mensajes anónimos a Arthur meses atrás.

No confiaba en él.

Pero necesitaba a alguien capaz de enfrentar a Marcus.

Gracias a ella, Arthur descubrió que Claire estaba viva.

—Entonces ¿por qué no la sacaste tú? —preguntó Daniel.

Arthur respondió:

—Porque Claire me odiaba.

Claire lo miró.

—No te conocía.

—Conocías mi nombre.

Claire había encontrado registros que mostraban a Arthur implicado en las primeras operaciones ilegales de Vale Holdings.

Lo consideraba otro Marcus.

Y Arthur admitió que no estaba completamente equivocada.

Había participado.

Había desviado fondos.

Había utilizado empresas pantalla.

La diferencia era que intentó salir antes.

Marcus no.

—No voy a convertirte en héroe porque tu hermano sea peor —dijo Daniel.

Arthur sonrió tristemente.

—Eso suena justo.

Entonces Noah apareció en la transmisión.

—Papá.

Daniel giró inmediatamente.

—¿Qué pasa?

Noah sostenía algo pequeño.

El teléfono que Claire había escondido dentro del peluche de Lily.

Vanessa palideció.

—Pensé que Marcus lo había encontrado.

Noah negó.

—Lily lo puso en mi mochila.

Claire se quedó inmóvil.

—¿Cuándo?

—Hace mucho.

Noah abrió el dispositivo.

Había una grabación.

Claire reconoció la fecha.

La noche antes de su accidente.

Dos voces.

Marcus.

Y otra persona.

Thomas.

Daniel miró al hombre que lo había criado.

La grabación comenzó.

Marcus:

—Claire está demasiado cerca.

Thomas:

—Entonces deténla.

Marcus:

—¿Cómo?

Pausa.

Thomas respondió:

—Haz que Daniel crea que lo abandonó.

Daniel sintió que el pecho se rompía.

Pero la grabación continuó.

Marcus:

—¿Y si no se va?

Thomas:

—Entonces asegúrate de que no pueda volver.

Daniel levantó los ojos.

Thomas Carter estaba llorando.

—Daniel…

—No.

—No significaba…

—No hables.

—Tienes que escuchar el resto.

Noah pulsó otra vez.

Thomas continuaba:

—Pero nadie la toca. ¿Entendido? Ni Claire ni los niños.

Marcus rio.

—Todavía quieres sentirte padre.

Thomas respondió:

—No. Quiero impedir que tú te conviertas en uno.

Silencio.

Daniel miró a Marcus.

La última frase cambiaba algo.

No absolvía a Thomas.

Pero revelaba una disputa distinta.

Marcus había insistido durante años en que Daniel podía ser su hijo.

Thomas conocía la prueba real.

Y lo había mantenido cerca para impedir que Marcus reclamara esa relación.

No solo por dinero.

También para apartarlo de él.

Arthur habló desde la pantalla:

—Thomas no era inocente.

Daniel miró al hombre que lo había criado.

—Pero tampoco era exactamente lo que Marcus necesitaba que pareciera.

Entonces el teléfono de Claire vibró.

Número desconocido.

Un mensaje.

“Si Arthur está en la casa, pregúntale dónde está Sophie.”

Rebecca se quedó completamente inmóvil.

—Mi hija está muerta.

Arthur dejó de respirar.

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Y por primera vez desde que apareció…

pareció tener miedo.

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