Chapter 31 - Los treinta y dos niños

Daniel no preguntó sus nombres.
Fue la primera decisión correcta.
Diane le explicó que HOMEWARD todavía funcionaba.
No como la red antigua.
Era un programa clandestino imperfecto creado para proteger menores que habían quedado atrapados después de que agencias corruptas colapsaran.
Algunos habían sido víctimas de violencia.
Otros tenían padres encarcelados.
Otros habían sido colocados mediante adopciones fraudulentas pero ahora vivían con familias seguras mientras tribunales estudiaban sus casos.
—¿Por qué no está bajo control oficial?
Claire preguntó lo obvio.
Diane respondió:
—Porque intentamos entregarlo hace seis años.
Dos ubicaciones se filtraron.
Una familia tuvo que mudarse en una noche.
Después nadie volvió a confiar.
Daniel sintió rabia.
—Eso no justifica mantener un sistema secreto para siempre.
—No.
Diane no discutió.
—Solo explica por qué todavía existe.
Quedaban nueve horas.
Necesitaban trasladar jurídicamente HOMEWARD a una organización independiente sin revelar identidades.
El abogado dijo que era casi imposible.
Claire preguntó:
—¿Casi?
Eso cambió todo.
Se necesitaban tres cosas.
Orden de emergencia.
Administrador receptor.
Garantía financiera inmediata.
La orden podía conseguirse.
El receptor era más difícil.
La organización debía tener experiencia en protección infantil y cero vínculos con Carter, Vale, Morris o Mercer.
Encontraron una fundación nacional.
Aceptó asumir el programa.
La tercera condición era dinero.
Veinticinco millones en garantía.
Daniel ofreció sus activos personales.
El banco se negó.
Estaban congelados por la investigación.
Arthur ofreció Vale Holdings.
También comprometida.
Rebecca no tenía suficiente.
Claire miró Morris Restoration Trust.
—Usamos eso.
Diane negó.
—Ese dinero pertenece a víctimas.
—Estos niños son víctimas.
Silencio.
Claire tenía razón.
Pero el fideicomiso exigía autorización de tres administradores.
Uno era Claire.
Otro Sophie.
El tercero…
Charlotte Vale.
Nadie sabía dónde estaba.
Jonathan consiguió contactarla.
Charlotte apareció por videollamada desde una ubicación protegida.
Escuchó.
No hizo preguntas sobre Carter Development.
No preguntó cuánto perdería.
Solo dijo:
—Envíame el documento.
Firmó.
Veinticinco millones fueron apartados únicamente como garantía, no como pago.
HOMEWARD podía transferirse.
Diane recibió los papeles.
Se quedó mirando su firma.
—Si hago esto, termina la última cosa que mi madre construyó.
Daniel respondió:
—No.
—¿Qué?
—Termina la parte que dependía de que tú cargaras sola con ella.
Diane lloró.
Firmó.
A la hora treinta y seis, el programa pasó a control independiente.
Ningún nombre infantil fue divulgado.
Diane renunció a su poder.
Daniel presentó la anulación.
Quedaban cincuenta y dos minutos.
Marcus perdió inmunidad.
Thomas también.
Jonathan.
Treinta y seis administradores.
Los otros doce quedaron sujetos a revisión individual.
No absolución.
No condena automática.
Investigación.
Daniel creyó que por fin había terminado.
Entonces el abogado recibió una llamada.
Su rostro cambió.
—¿Qué?
—La anulación funcionó.
Claire respiró.
—Entonces ¿qué ocurre?
—Activó la cláusula final de la Continuity Account.
Diane cerró los ojos.
—No sabía que existía.
—Nadie la conocía.
La cuenta empezó a liquidarse.
Activos.
Participaciones.
Fondos.
Propiedades.
Casi mil millones de dólares.
Todo se estaba transfiriendo.
Daniel sintió horror.
—¿A dónde?
El abogado miró la pantalla.
No era Carter Development.
No era Morris Trust.
No era Vale Holdings.
Destino:
D.C. RESTORATION.
Beneficiario único:
Daniel Carter.
Daniel retrocedió.
—No.
Ethan había dicho que el primer Daniel dejó una trampa.
Ahora Daniel entendía la última parte.
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Después de décadas de fraude, la fortuna robada acababa de caer legalmente en sus manos.
Y tenía setenta y dos horas para decidir qué hacer con ella.