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Chapter 21 - Las dos niñas

Daniel no permitió que nadie tocara la pulsera.

Ni siquiera Vanessa.

Un agente colocó la fotografía de las dos recién nacidas dentro de una bolsa transparente mientras otro fotografiaba la segunda costura del conejo.

Maisie no entendía por qué todos miraban su juguete como si acabara de hablar.

Lo abrazó.

—Es mío.

Daniel se arrodilló.

—Sí, pequeña. Sigue siendo tuyo.

Aquella frase pareció simple.

Pero mientras la pronunciaba comprendió algo.

Durante semanas todos habían hablado de Maisie como heredera, hija, prueba genética, participación accionaria, herramienta para encontrar a Ethan.

Demasiadas personas habían olvidado que antes de cualquiera de esas palabras era una niña.

Daniel no quería repetirlo.

Vanessa estaba sentada en el sofá.

Había dejado de llorar.

Ahora parecía vacía.

—Rose dijo que una era mía.

—Eso dijo.

—Pero yo nunca estuve embarazada.

—También lo sabemos.

—Entonces es imposible.

Daniel la miró.

—En esta familia esa palabra ha perdido bastante valor.

Ethan pidió una sola cosa.

—Hagamos las pruebas desde cero.

No con muestras conservadas.

No utilizando el laboratorio que había aparecido en documentos de Arthur.

Laboratorio independiente.

Cadena de custodia oficial.

Daniel estuvo de acuerdo.

Se tomaron muestras de Maisie.

Vanessa.

Ethan.

Helen.

Charles.

Daniel.

Y una muestra de Rachel conservada durante la investigación de su muerte.

Después esperaron.

Rose no volvió a llamar.

El número de Rachel quedó desconectado.

La policía intentó localizarlo.

Había sido activado aquella misma mañana desde un teléfono antiguo que Rachel había registrado años atrás.

Última señal:

Connecticut.

Ethan frunció el ceño.

—Marianne vive en Connecticut.

Pero Marianne juró no saber nada de Rose.

Daniel le creyó.

O quiso hacerlo.

Dieciocho horas después llegaron los primeros resultados.

Ethan era padre biológico de una de las líneas encontradas en los registros neonatales originales.

Eso ya lo sabían.

Pero el informe de Maisie cambió todo.

MATERNIDAD:

Vanessa Cole.

Probabilidad superior al 99,99 %.

Vanessa leyó tres veces.

Después dejó caer el papel.

—No.

Daniel no dijo nada.

Maisie era biológicamente hija de Vanessa.

No de Rachel.

La niña que Vanessa había protegido durante meses creyendo que pertenecía a otra mujer…

era su propia hija.

Vanessa llevó una mano a la boca.

—¿Cómo?

El informe todavía tenía otra página.

Paternidad.

No Daniel.

No Ethan.

No Lucas.

No ningún Carter de las muestras comparadas.

“Progenitor masculino no identificado.”

Vanessa comenzó a temblar.

—¿Quién hizo esto?

Daniel no sabía.

Pero Ethan había abierto la segunda parte.

La muestra neonatal correspondiente a la otra pulsera coincidía con Rachel.

Madre:

Rachel Carter.

Padre:

Ethan Price.

Ethan tuvo que sentarse.

Su hija existía.

Y estaba viva.

En algún lugar.

—Rose dijo que sigue viva —susurró.

Daniel llamó inmediatamente.

Nada.

Otra vez.

Nada.

Entonces el teléfono de Vanessa vibró.

Un mensaje.

Sin número identificable.

Una fotografía.

Una niña de aproximadamente la misma edad que Maisie sentada sobre una manta amarilla.

Cabello oscuro.

Ojos grandes.

En la mano sostenía…

la mitad de una pequeña cinta roja.

Vanessa dejó escapar un sonido.

Daniel amplió la fotografía.

Detrás de la niña había un periódico de aquella mañana.

Prueba de vida.

Debajo apareció un mensaje:

“Ella está a salvo.”

Segundo mensaje:

“Rachel quiso que fuera así.”

Ethan escribió:

“¿Dónde está mi hija?”

La respuesta tardó menos de diez segundos.

“Antes de decidir quién debe llevársela, necesitas descubrir quién decidió separarlas.”

Daniel miró a Vanessa.

Ella estaba pálida.

Entonces llegó la última frase.

“No fue Arthur.”

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Pausa.

“Fue Rachel.”

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