Chapter 4 - Evelyn

Ethan abrió la puerta.
La mujer que estaba allí parecía una versión más cansada de la joven de la fotografía.
Evelyn Mercer tenía el cabello oscuro recogido, profundas líneas alrededor de los ojos y una pequeña cicatriz cerca de la mandíbula.
Corinne dejó escapar un sonido ahogado.
—No.
Evelyn entró sin esperar invitación.
Durante varios segundos, las hermanas simplemente se miraron.
Catorce años de odio parecieron llenar la casa.
—Estás viva —dijo Corinne.
—No gracias a ti.
Ethan cerró la puerta.
—Quiero respuestas. Ahora.
Evelyn miró a Maisie.
Sus ojos se humedecieron.
Corinne inmediatamente se interpuso.
—No te acerques.
—¿Todavía finges que puedes decidir eso?
Ethan sostuvo a Maisie más cerca.
—¿Evelyn es la madre de Maisie?
Las dos mujeres hablaron al mismo tiempo.
—No —dijo Corinne.
—No lo sé —dijo Evelyn.
Ethan frunció el ceño.
Evelyn explicó que Lucy, su hija, había desaparecido cuando tenía tres meses. Durante años creyó que Henry Mercer había arreglado una adopción ilegal.
Tres años atrás encontró evidencia de que Lucy podía seguir viva.
Pero alguien había borrado todos los registros.
—Entonces, ¿por qué Maisie?
—Porque hace dieciséis meses recibí un correo anónimo. Decía que si quería encontrar la verdad sobre Lucy debía vigilar a Corinne.
Corinne soltó una carcajada amarga.
—Alguien te está usando.
—Tú siempre dices eso cuando te descubren.
Evelyn había seguido a Corinne durante meses.
Descubrió que su hermana visitaba regularmente una clínica privada asociada con el hospital donde nació Maisie.
—¿Para qué? —preguntó Ethan.
Corinne permaneció callada.
Evelyn continuó.
—Esa clínica guarda embriones congelados, historiales de fertilidad y registros de donantes.
Ethan sintió que la habitación se encogía.
Él y Corinne habían usado fertilización in vitro para concebir a Maisie.
Le habían dicho que el embrión provenía de ambos.
—No —dijo Ethan.
Evelyn extendió una hoja.
—Por eso necesitas una prueba de ADN.
Corinne arrancó el papel de su mano.
—¡Basta!
Ethan la observó.
—¿Maisie es biológicamente nuestra?
Corinne empezó a llorar.
—Tuya sí.
Ethan sintió un golpe en el pecho.
—¿Y tuya?
Corinne guardó silencio.
Evelyn se llevó una mano a la boca.
Incluso ella parecía sorprendida.
—Dios mío.
Ethan retrocedió.
—¿De quién es el óvulo?
—No lo sé —respondió Corinne.
Ethan casi perdió el control.
—¡Tú elegiste la clínica!
—Porque alguien me dijo que allí estaba Lucy.
Ethan se quedó inmóvil.
Corinne explicó que un hombre la contactó casi dos años antes. Le aseguró que Lucy había sido criada bajo otra identidad y que la clínica estaba relacionada con su desaparición.
Corinne empezó a investigar en secreto.
Después descubrió que la clínica conservaba material genético vinculado a los Mercer.
—¿Y aun así hiciste nuestro tratamiento allí?
—Nuestro primer ciclo había fallado. Yo estaba desesperada.
—¿Usaste un embrión que no era nuestro?
—No conscientemente.
Evelyn tomó el expediente.
Dentro encontró una hoja que Ethan no había visto.
Era un recibo.
Pago autorizado por H. Mercer.
Fecha: dos meses antes de la transferencia embrionaria de Maisie.
Evelyn palideció.
—Nuestro padre.
Corinne negó.
—No puede ser.
Evelyn levantó la mirada.
—Henry pagó para que Maisie existiera.
Y entonces Ethan escuchó un pequeño sonido detrás de ellos.
Maisie había dejado caer su conejo.
Del interior abierto del juguete había salido una diminuta llave plateada.
No era la misma llave del gabinete.
Atada a ella había una etiqueta.
Número 317.
Evelyn reconoció inmediatamente el número.
—Esa es una llave de depósito.
—¿De dónde?
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Evelyn miró a Corinne.
—Del banco que administraba el fideicomiso de Lucy.