portal

Chapter 3 - Lo que Corinne robó

Ethan levantó el sobre sin apartar los ojos de Corinne.

—No lo toques —dijo ella.

Demasiado tarde.

Dentro había una sola hoja.

Una copia de un certificado de nacimiento.

Nombre de la madre: Evelyn Mercer.

Nombre del padre: reservado por orden judicial.

Nombre del bebé: Lucy Mercer.

Fecha de nacimiento: catorce años atrás.

Ethan miró a Corinne.

—¿Qué tiene esto que ver con Maisie?

—Nada.

—Entonces explícame por qué estaba escondido en nuestra casa.

—Porque alguien quiere que pienses que todo está conectado.

—¿Y no lo está?

Corinne se sentó lentamente.

Por primera vez desde que Ethan había llegado, dejó de intentar controlar la conversación.

—Cuando yo tenía diecinueve años, Evelyn quedó embarazada.

Su padre, Henry Mercer, era un conocido desarrollador inmobiliario de Nueva Inglaterra. Controlaba cada aspecto de la familia, desde las cuentas bancarias hasta las relaciones de sus hijas.

Evelyn se había enamorado de alguien que Henry consideraba inaceptable.

Cuando nació Lucy, Henry exigió que Evelyn renunciara a la bebé.

—¿Y tú qué hiciste? —preguntó Ethan.

—La ayudé a escapar.

Según Corinne, ambas habían falsificado documentos para ocultar a Evelyn y a la niña. El expediente contenía parte de aquel plan.

Pero algo salió mal.

Tres meses después, Evelyn desapareció.

El bebé también.

Henry le dijo a Corinne que ambas habían muerto en un accidente automovilístico.

—¿Lo creíste?

—Vi un certificado de defunción.

—Después te casaste conmigo y nunca me contaste nada.

—Porque mi padre me amenazó.

Ethan levantó la cabeza.

—¿Tu padre?

Corinne se dio cuenta de su error.

Siempre le había dicho que sus padres habían muerto cuando ella era joven.

Ethan sintió una oleada de náuseas.

—¿Henry Mercer está vivo?

Corinne no respondió.

Eso fue suficiente.

—Todo nuestro matrimonio está construido sobre mentiras.

—No nuestro matrimonio.

—Ni siquiera sé quién eres.

Maisie empezó a llorar otra vez.

Ethan la consoló mientras revisaba el certificado.

Entonces vio una anotación casi invisible en el reverso.

Una dirección.

Conocía aquel lugar.

Era la dirección del hospital donde Maisie había nacido.

—Corinne.

Ella miró el papel y se quedó rígida.

—No sabía que eso estaba ahí.

—¿Por qué aparece el hospital de nuestra hija en un documento de hace catorce años?

Corinne se acercó.

Ethan retiró el papel.

—No.

—Déjame verlo.

—Contesta.

Corinne parecía sinceramente confundida.

Eso inquietó a Ethan aún más.

Su teléfono volvió a sonar.

Esta vez era una llamada.

Número oculto.

Respondió.

—¿Quién es?

Durante unos segundos solo escuchó respiración.

Después, una mujer habló.

—Ethan, si quieres proteger a Maisie, deja de hacerle preguntas a Corinne y pregúntale por qué eligió ese hospital.

Ethan miró a su esposa.

—¿Evelyn?

Silencio.

La mujer continuó.

—Corinne no robó dinero. No robó documentos.

La voz tembló.

—Me robó una hija.

La llamada terminó.

Corinne se puso de pie.

—Eso no es verdad.

Pero Ethan ya estaba mirando a Maisie.

Cabello castaño claro.

Los mismos ojos color miel que la mujer de la fotografía.

Corinne negó lentamente.

—No pienses lo que estás pensando.

Entonces alguien golpeó tres veces la puerta principal.

Ethan miró hacia el vestíbulo.

Corinne susurró:

—No abras.

—¿Por qué?

La respuesta llegó desde el otro lado de la puerta.

May you like

Una voz femenina.

—Porque si me ve, ya no podrá seguir mintiéndote.

Related Stories

Other posts