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Chapter 1 - El grito desde el pasillo

Ethan Carter llevaba menos de treinta segundos dentro de casa cuando escuchó a su hija gritar.

No fue el llanto cansado de una niña pequeña ni uno de esos berrinches que se desvanecían en cuanto aparecía su conejo de peluche. Fue un grito agudo, desesperado, que atravesó la espaciosa casa suburbana y le heló la sangre.

—¡Papá, sálvame!

Ethan dejó caer las llaves sobre una mesa y corrió hacia la sala.

Lo que vio hizo que toda lógica desapareciera.

Corinne tenía una mano enredada en el cabello de Maisie. La pequeña, descalza, con su vestido lavanda arrugado y el conejo de peluche apretado contra el pecho, intentaba recuperar el equilibrio mientras su madre la arrastraba por el suelo de roble.

—¡SUELTA A MI HIJA!

Corinne levantó la mirada.

Por un instante pareció sorprendida de verlo allí. Después, algo parecido al miedo cruzó su rostro.

Ethan llegó hasta ellas, apartó la mano de Corinne y levantó a Maisie. La niña se aferró a él con tanta fuerza que Ethan sintió sus pequeños dedos clavarse en su camisa.

—¿Qué demonios estás haciendo?

—No entiendes —respondió Corinne—. Ella tomó algo.

—Tiene catorce meses.

—Precisamente.

Corinne volvió a acercarse a Maisie.

Ethan reaccionó impulsivamente y la apartó. Corinne perdió el equilibrio y chocó contra la consola de madera. La mesa se inclinó. Un jarrón de cerámica cayó al suelo junto con varias fotografías familiares.

El estruendo llenó la sala.

Después llegó un silencio insoportable.

Una de las fotografías quedó boca arriba entre los fragmentos de cristal.

Ethan la reconoció de inmediato: él y Corinne el día de su boda.

Pero otra imagen había salido del marco roto.

Era una fotografía mucho más antigua.

Corinne aparecía allí con unos dieciocho años, junto a una mujer que Ethan jamás había visto.

La mujer sostenía a un bebé.

Antes de que Ethan pudiera examinarla, Maisie tiró de su pantalón.

—Mamá escondió algo ahí.

La niña señaló hacia el pasillo conectado con la sala.

Al fondo estaba el alto gabinete de madera oscura.

Corinne palideció.

No simplemente se puso nerviosa.

Pareció aterrorizada.

Ethan miró a su esposa.

—¿Qué hay ahí?

Corinne se levantó rápidamente.

—Nada.

Ethan empezó a caminar.

Ella se interpuso frente al gabinete.

—Ethan, escúchame.

Él vio entonces algo extraño: una pequeña llave de latón ya estaba colocada en la cerradura.

—¿Por qué estaba cerrado?

—Porque hay documentos privados.

—¿Privados para quién?

Corinne no respondió.

Ethan giró la llave.

Click.

Dentro había un único expediente grueso, sellado.

Lo tomó.

Corinne se lanzó hacia él y le agarró el brazo.

—¡ETHAN, NO LO ABRAS!

Su voz ya no era agresiva.

Era suplicante.

Ethan rompió el borde del sobre.

Corinne retrocedió.

La sangre abandonó su rostro.

Entonces Ethan vio la primera página.

En la parte superior aparecía su propio apellido.

CARTER.

Debajo había una fecha.

Quince años atrás.

Y en la esquina inferior, escrita a mano, una frase:

“Si Ethan descubre quién es realmente Maisie, todo termina.”

Ethan levantó la mirada.

—Corinne… ¿qué significa esto?

Ella abrió la boca.

Pero antes de poder responder, el teléfono de Ethan vibró.

Número desconocido.

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Solo había un mensaje:

NO CREAS NADA DE LO QUE TE DIGA TU ESPOSA.

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