portal

Chapter 15 - El archivo de Maddie

Rachel no quiso abrirlo.

Grant tampoco.

Pero Sophie lo hizo.

No contenía resultados médicos.

Contenía un árbol genealógico.

Cientos de nombres.

Algunos reales.

Otros tachados.

Líneas que cruzaban generaciones.

En el centro:

Maddie Bennett.

Debajo:

“Convergence candidate.”

Rachel sintió náuseas.

—¿Qué significa?

Margaret negó.

—Eso no estaba en mi versión.

Simon tampoco lo reconocía.

Robert sí.

—Daniel usaba esa palabra.

Todos lo miraron.

Su hermano gemelo había trabajado durante décadas dentro de Legacy.

Robert recordó una conversación de juventud.

Daniel creía que el mayor peligro del proyecto no eran los experimentos individuales.

Era la obsesión por producir una persona que reuniera determinados marcadores de todas las ramas.

Una convergencia.

—¿Para qué?

—No lo sé.

Rachel abrazó a Maddie.

—No importa. No van a tocarla.

Sophie amplió el archivo.

Había una lista de características.

Resistencia a ciertas enfermedades.

Compatibilidad celular.

Respuesta inmunitaria.

Pero al final aparecía una categoría distinta:

Access phenotype.

Grant frunció el ceño.

—Eso no es medicina.

Margaret palideció.

—No.

Era derecho.

Las patentes de Legacy estaban divididas entre fideicomisos familiares.

Ninguna persona podía controlar todas.

Pero un descendiente que demostrara pertenecer biológicamente a determinadas ramas podía reclamar acceso a múltiples fideicomisos.

Maddie, por su combinación genética, conectaba Vale y Bennett de una manera única.

No era solamente experimento.

Era heredera legal.

Valor:

4.8 mil millones de dólares.

Grant sintió asco.

—Todo vuelve al dinero.

Margaret negó.

—No todo.

Los activos incluían patentes médicas capaces de revelar procedimientos ilegales.

Quien controlara a Maddie podía decidir qué patentes liberar.

Qué compañías demandar.

Qué pruebas destruir.

Rachel comprendió el plan de Evelyn.

Custodia.

No necesitaba quedarse con Maddie para criarla.

Necesitaba representación legal sobre ella.

Grant apretó los puños.

—¿Dónde está Evelyn?

La policía rastreó el teléfono.

Una propiedad de Thomas.

Llegaron.

Vacía.

Había dos tazas todavía calientes.

Un ordenador destruido.

Y sangre.

Muy poca.

Sin cuerpo.

Grant sintió miedo.

—¿De quién?

Análisis rápido.

Evelyn.

Rachel preguntó:

—¿Thomas le hizo daño?

Margaret respondió:

—No lo sé.

Entonces encontraron una grabación.

Evelyn frente a cámara.

—Si estás viendo esto, Thomas ya eligió.

Grant se acercó.

Evelyn parecía agotada.

—Creí durante años que Legacy me pertenecía porque yo era su primer éxito. Después creí que podía corregirlo controlándolo.

Rachel sintió rabia.

Evelyn continuó:

—Lo que hice con Maddie fue imperdonable.

Grant no esperaba escuchar eso.

—No voy a pedir perdón en una grabación. Rachel decidirá algún día si quiere escucharme en persona.

Pausa.

—Pero Thomas no está intentando salvar Legacy.

Margaret quedó inmóvil.

—Está intentando destruirlo.

Eso debería haber sido bueno.

No lo era.

—Si todos los archivos se publican sin contexto, miles de personas descubrirán que sus identidades, padres y expedientes médicos son falsos al mismo tiempo.

Rachel comprendió.

Caos.

Demandas.

Familias destruidas.

Pacientes expuestos.

Información genética privada liberada.

Thomas había convertido la verdad en arma.

—¿Cómo lo detenemos?

Evelyn miró a cámara.

—No podéis detener la publicación.

Pausa.

—Pero podéis cambiar qué versión se publica.

Existían dos archivos.

Legacy Public.

Legacy Original.

El público contenía datos anonimizados y pruebas criminales.

El original contenía identidades completas.

Thomas había cambiado la ruta hacia Original.

—¿Dónde se cambia?

Evelyn respondió:

—Solo una persona tiene acceso.

Grant sintió que sabía la respuesta.

—Daniel.

La grabación terminó.

Robert cerró los ojos.

—Mi hermano.

Un teléfono comenzó a sonar dentro de un cajón.

Grant lo encontró.

Daniel Bennett.

Respondió.

Una voz masculina.

—Hola, Robert.

Robert comenzó a llorar.

—Daniel.

—Tenemos poco tiempo.

Grant tomó el teléfono.

—¿Dónde estás?

Daniel respondió:

—Con Thomas.

—¿Por qué?

—Porque finalmente entendí qué quiere.

—¿Qué?

May you like

Silencio.

—Que alguien lo mate antes de que termine la cuenta atrás.

Related Stories

Other posts