Chapter 4 - La noche de Fort Halden

El soldado se llamaba Lucas Reed.
Veintiséis años.
Especialista en comunicaciones.
Murió catorce meses atrás durante un supuesto accidente eléctrico en Fort Halden.
Grace recordaba el caso.
No formaba parte oficialmente de su investigación.
Hasta ahora.
Vanessa había estado allí aquella noche como contratista.
—¿Qué viste?
Vanessa no respondió.
Grace insistió.
—Si quieres alguna posibilidad de protegerte, habla.
Vanessa miró a Ethan.
—Lucas descubrió las credenciales clonadas.
Ethan cerró los ojos.
Todo el salón pareció reducirse a esa frase.
Lucas trabajaba en un sistema de control de acceso cuando detectó entradas imposibles: oficiales apareciendo simultáneamente en dos lugares distintos.
Avisó a Ethan.
Ethan era su superior de servicio.
—¿Qué hiciste? —preguntó Grace.
—Le dije que cerrara el sistema.
—¿Y?
—No lo hizo.
Lucas descargó los registros.
Quería reportarlos.
Ethan llamó a Patricia.
Grace quedó inmóvil.
—¿Por qué llamaste a tu madre sobre un problema militar?
Ethan parecía avergonzado.
—Porque reconocí uno de los códigos.
—¿Cuál?
PWB-17.
Las iniciales de Patricia.
Ella llevaba años utilizando el sistema de contratación de amigos y familiares para influir en empresas civiles. Ethan había sospechado que algunas operaciones podían ser ilegales.
Pero nunca quiso saber cuánto.
—Eso no es una defensa —dijo Grace.
—Lo sé.
Ethan fue a hablar con Lucas.
Hubo una discusión.
Lucas salió del edificio.
Horas después murió en una subestación eléctrica.
—¿Lo mataste?
Ethan levantó la mirada.
—No.
Por primera vez, Grace creyó que aquella respuesta podía ser cierta.
—Entonces ¿qué grabó Vanessa?
Vanessa sacó finalmente su teléfono.
—No la muerte.
Mostró un audio.
La voz de Ethan:
“Si Reed habla, mi madre cae conmigo.”
Después otra.
“Dame una noche para arreglarlo.”
Grace cerró los ojos.
Eso era suficiente para destruir una carrera.
Pero no necesariamente para demostrar asesinato.
—¿Quién encontró a Lucas?
Vanessa respondió:
—Yo.
—¿Por qué estabas allí?
Silencio.
Grace miró su brazalete.
—Patricia te mandó.
Vanessa comenzó a llorar.
—Sí.
—¿A hacer qué?
—Recuperar la memoria que Lucas había copiado.
—¿La encontraste?
—No.
Patricia soltó:
—Porque nunca estuvo allí.
Todos la miraron.
Ella se dio cuenta demasiado tarde.
Grace se acercó.
—¿Cómo sabes eso?
Patricia no respondió.
—Solo alguien que buscó la memoria podría saber que no estaba allí.
Ethan miró horrorizado a su madre.
—Fuiste después de Vanessa.
Patricia cerró los ojos.
Hayes habló.
—¿Encontró a Lucas vivo?
Silencio.
Vanessa susurró:
—Cuando me fui, sí.
Grace sintió un escalofrío.
—¿Y cuando Patricia llegó?
Nadie respondió.
Hayes ordenó inmediatamente detener a Patricia para una entrevista formal.
Ella perdió la calma.
—¡No pueden hacerme esto!
—Podemos.
Mientras seguridad se acercaba, Patricia miró a Grace.
—¿Crees que resolviste algo?
Grace no respondió.
Patricia sonrió.
—Lucas no copió los registros para denunciar a Ethan.
—¿Entonces para qué?
—Para entregártelos a ti.
Grace quedó inmóvil.
—Nunca conocí a Lucas.
—Él sí te conocía.
Patricia se inclinó.
—Porque llevaba meses trabajando contigo.
Grace sintió frío.
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Eso era imposible.
O debería haberlo sido.