Chapter 3 - La empresa de Patricia

Patricia se rio.
—¿Ahora vas a culparme para salvarte?
Ethan no la miró.
—Mamá, ya se acabó.
—Cállate.
Grace observó el cambio entre ambos.
Aquello no parecía una familia discutiendo.
Parecía una cadena de mando rompiéndose.
Hayes ordenó verificar a Vanessa.
Su nombre apareció relacionado con una empresa de consultoría civil llamada Brooks Advisory.
Clientes principales:
Northgate Strategic Supply.
Sterling Garment Services.
Y Mercer Logistics.
Tres compañías ya vinculadas con la investigación.
—¿Qué hacía Brooks Advisory? —preguntó Grace.
Vanessa respiró profundamente.
—Revisión contractual.
—¿Para empresas que ganaban contratos militares con documentos falsos?
—Yo no sabía que eran falsos.
Grace levantó el brazalete.
—Entonces ¿qué hacías en un almacén restringido a las dos de la mañana?
Vanessa perdió la seguridad.
—No era yo.
Grace mostró la fotografía desde su teléfono.
Mismo rostro.
Mismo brazalete.
Misma cicatriz pequeña junto al pulgar.
—Inténtalo otra vez.
Vanessa miró a Patricia.
Grace lo vio.
—Ella te envió.
Patricia intervino.
—No tienes ninguna prueba.
Hayes recibió un mensaje.
—Ahora sí tenemos algo.
Agentes habían revisado registros bancarios urgentes.
Una cuenta vinculada a Northgate había transferido más de dos millones de dólares a una sociedad llamada PWB Holdings.
Propietaria real:
Patricia Walker Bennett.
Ethan quedó inmóvil.
—¿Bennett?
Grace también lo notó.
Patricia utilizaba Walker desde hacía casi cuarenta años.
Bennett era su apellido de nacimiento.
Había ocultado esa sociedad bajo su identidad anterior.
—¿Por qué recibías pagos de un contratista militar?
Patricia respondió:
—Inversiones.
—¿En una sociedad secreta?
—Privacidad no significa criminalidad.
Grace preguntó:
—¿Y Vanessa?
Patricia no contestó.
Vanessa sí.
—Administraba algunas transferencias.
Ethan la miró.
—¿Algunas?
Vanessa perdió el control.
—¡Tú recibiste dinero también!
El salón quedó completamente silencioso.
Grace se volvió hacia su marido.
—¿Cuánto?
—No sé de qué habla.
—Ochocientos cuarenta mil dólares —dijo Vanessa—. Pregúntale por la cuenta de Delaware.
Ethan se quedó blanco.
Grace sintió que algo dentro de ella se endurecía.
—¿Existe?
—Grace—
—Sí o no.
—Sí.
—¿Por qué?
Ethan bajó la voz.
—Porque mamá dijo que era un fideicomiso familiar.
Patricia soltó una risa amarga.
—Qué conveniente.
Ethan giró.
—Tú lo abriste.
—Y tú gastaste el dinero.
Grace preguntó:
—¿En qué?
Ethan no respondió.
Hayes tomó su teléfono.
—Podemos averiguarlo.
Los movimientos mostraban pagos de hipoteca, inversiones y una transferencia de 200.000 dólares.
Destinatario:
V. Brooks.
Grace miró a Vanessa.
Después a Ethan.
La expresión de Vanessa cambió.
—Eso no fue por lo que piensas.
Grace ni siquiera había dicho lo que pensaba.
—Entonces explícalo.
Vanessa apretó los labios.
Patricia habló.
—Ethan pagó porque ella tenía algo suyo.
Grace sintió frío.
—¿Qué?
Patricia sonrió por primera vez desde que comenzó la revisión.
—Una grabación.
Ethan cerró los ojos.
—Mamá.
—¿Qué grabación? —preguntó Grace.
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Patricia respondió:
—La noche en que tu marido decidió que su carrera valía más que la vida de un soldado.