Chapter 4 - El nombre Mercer

Grant había crecido pensando que su padre era un desarrollador inmobiliario brillante pero distante.
Richard Mercer había construido un imperio de propiedades comerciales.
Nada relacionado con medicina.
Nada relacionado con clínicas.
Eso decía la historia pública.
Tessa buscó el nombre Bellmere en antiguos registros empresariales.
La propiedad pertenecía a una sociedad llamada Meridian Recovery Group.
El accionista original era Richard Mercer.
Grant sintió que la habitación se hacía más pequeña.
—Mi padre fundó Bellmere.
Vivienne asintió.
—Con otros dos hombres.
—¿Quiénes?
Uno era el doctor Julian Cross.
Grant miró a Vivienne.
—Cross.
Ella cerró los ojos.
—Mi padre.
Silencio.
Grant soltó una risa amarga.
—Así que también estabas conectada desde el principio.
—No sabía todo.
—Pero sabías suficiente.
El tercer fundador era Samuel Monroe.
Tessa se quedó inmóvil.
—Mi padre.
Ahora las tres familias estaban unidas.
Mercer.
Cross.
Monroe.
Bellmere no había aparecido por casualidad.
Grant miró a Tessa.
—Claire te eligió porque eras Monroe.
—Yo no lo sabía.
Vivienne negó.
—Claire sí.
Grant recordó la frase.
“Su madre eligió a Tessa.”
Por eso Vivienne había tenido miedo.
No porque Claire hubiera elegido una buena cuidadora.
Porque había elegido a la hija de uno de los fundadores.
Tessa buscó más archivos.
Las tres familias habían creado Bellmere treinta años atrás para un programa de rehabilitación neurológica experimental.
Después comenzaron las denuncias.
Pacientes sin consentimiento.
Identidades alteradas.
Registros de defunción falsos.
Grant se quedó inmóvil.
—Claire descubrió todo esto.
Vivienne asintió.
—Y quiso salir.
—¿Por qué no lo hizo?
—Porque alguien la detuvo.
—¿Quién?
Vivienne miró la cámara activa.
—La persona que sigue controlando Bellmere.
Grant siguió su mirada.
—¿Mi padre?
—Richard está muerto.
—Eso creía Tessa de su madre.
Vivienne no respondió.
Grant sintió que una idea terrible aparecía.
—¿Mi padre está vivo?
—No lo sé.
La consola emitió otro sonido.
Tessa consiguió acceso a un archivo de audio remoto.
Una voz femenina.
Distorsionada.
—Grant.
Él dejó de respirar.
—Claire.
Noah levantó la cabeza.
—Mama.
Grant se acercó a la consola.
—Claire, ¿puedes oírme?
La grabación continuó.
—Si esta cámara se activa, significa que Vivienne regresó a la casa.
Vivienne retrocedió.
Grant la miró.
—¿Regresó?
La voz siguió:
—No confíes en la historia de mi accidente.
—Claire…
—Yo fui a Bellmere voluntariamente.
Todos se quedaron inmóviles.
Vivienne murmuró:
—Eso no es cierto.
Claire continuó.
—Necesitaba encontrar a Evelyn Monroe.
Tessa comenzó a llorar.
—Mamá.
—Porque Evelyn sabía quién era realmente Noah.
Grant miró a su hijo.
—¿Qué significa eso?
La grabación terminó.
En la consola apareció automáticamente otro archivo.
Una fotografía.
Claire sosteniendo a Noah recién nacido.
Junto a ella estaba Tessa.
Y detrás de ambas…
Evelyn Monroe.
Viva.
Fecha:
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trece meses atrás.
Un mes antes de la supuesta desaparición de Claire.